Usuario:
Contraseña:
Lugares
 
 
 

Lugares

Florida en el cielo: alta y soñada

La peatonal más transitada del país tiene muchas historias para contar. Si bien su recorrido es horizontal y al ras del suelo, fue testigo, desde finales del siglo XIX, de la construcción de edificios de gran diseño y sofisticación. La historia del Centenario y el desarrollo comercial porteño, con solo levantar la mirada. Una entrega a los relatos de urbanidad y al goce estético.


Parados sobre Rivadavia, mirando hacia la zona norte de la ciudad, la calle Florida es el sendero a recorrer, que traerá recuerdos urbanos y lugares de interés que poco llaman la atención de aquellos ciudadanos que recorren el microcentro día a día. Porque el tránsito por allí, para muchos porteños, es sinónimo de malhumor, gente que camina masivamente y choca al andar, ruidos, estrés. La jungla del oficinista y la inercia cotidiana.


En las siguientes líneas, se abrirá un crédito de confianza a la zona, que brindará la oportunidad de que el lector conozca más a fondo un andar con mucha Historia. El relato se remonta a aquellos años donde se la conocía como Calle del Empedrado, una de las primeras arterias de la ciudad en ser pavimentadas con piedras. Se la llama Florida desde 1822, en homenaje a la Batalla del Valle de la Florida, que había sido librada contra las fuerzas españolas 8 años antes.


Hacia fines del siglo XIX, cambió su fisonomía: recibió a las familias más acaudaladas de la ciudad, que debieron dejar el barrio de San Telmo expulsados por la fiebre amarilla que azotaba Buenos Aires. Aunque poco tiempo después, en los años del Centenario, la calle Florida se volvió un importante punto de desarrollo comercial, mientras que las residencias se mudaron a la zona norte de la metrópoli.


Los reclamos de los emprendedores de la zona se hicieron oír y al poco tiempo, ya por 1913, algunos tramos se convirtieron en peatonales. El avance produjo que grandes tiendas de renombre mundial, como Harrods, pusieran sus locales en Florida. De hecho, la firma londinense tuvo su primera sucursal americana aquí, ya que solo contaba con filiales en Paris, Manchester y Berlín.


A partir de 1971, ya exclusivamente peatonal, el paseo más famoso de la ciudad se ha convertido en unos de los circuitos comerciales más importantes. Ahora bien, parados en el número cero de esta calle emblemática: ¿Florida puede ofrecer otro atractivo adicional a esta inquietante historia? La respuesta es sí.


Caminar erguidos y con la vista alerta es la premisa. Mejor dicho, realizando un movimiento vertical con la mirada, podremos descubrir un sinfín de construcciones arquitectónicas de primer nivel y que probablemente se escapan a la mirada cotidiana. Miren si no el edificio del Bank Boston, ubicado en la esquina de Diagonal Norte y Bartolomé Mitre. Fue inaugurado en 1929, durante los años de Irigoyen. Se destaca su estilo neocolonial y la terminación con arcadas decorativas y una magnífica cúpula cubierta con tejas coloniales.


Una cuadra y media después, la apuesta se redobla con la Galería Güemes, ubicada en Florida 165. Se trata de un edificio de catorce pisos y unos 80 metros de altura, uno de los primeros rascacielos de la Reina del Plata. Dos empresarios salteños fueron los responsables de tamaña belleza arquitectónica, que lleva el nombre del General Güemes y que fue inaugurada en 1915. Definitivamente, en los años del Centenario se vieron erigir las construcciones más destacadas de Buenos Aires. Abundancia y diseño, que tiene su corolario en la importante cúpula interior del complejo, que además incluye una sala de espectáculos tangueros, entre la sucesión de comercios.


De vuelta en la calle, atravesando la avenida Corrientes, se presenta el edificio de la Sociedad Rural, puesto en marcha en 1917. Llama poderosamente la atención su gran portón de madera y las influencias del estilo francés en su obra. Pero es sin dudas la avenida Córdoba en su cruce con Florida desde donde se puede contemplar con más tranquilidad visual la manzana que ocupan las Galerías Pacífico.


Fueron inauguradas a fines del siglo XIX y denominadas “Bon Marche”, inspiradas en la Galería Vittorio Emmanuelle de Milán, Italia. Durante los primeros años del siglo XX, en el complejo funcionaban las oficinas del ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico, que compró el edificio en 1908. Aunque fue recién en 1940, en el preludio del peronismo, cuando el lugar se convirtió nuevamente en una galería comercial. El sitio nos revela una “joyita”: su majestuosa cúpula de 450 metros cuadrados, con murales de los artistas argentinos Berni, Castagnino, Spilimbergo, Colmeiro y Urruchúa. Incluso se ha convertido en un verdadero reducto cultural, de cita obligada para turistas: los 10.000 metros cuadrados que ocupa el Centro Cultural Borges condensa dicha atracción.


No hay que caminar mucho más, solo girar. Allí está, en otras de las esquinas de Florida y Córdoba, el Centro Naval, monumental edificio de estilo francés, inaugurado en 1914, con abundantes detalles de calidad, como los magníficos bronces artísticos con medusas, que representan metáforas y mitos.


Abandonamos ese maravilloso portón de hierro y bronce para reflexionar sobre las postales históricas y artísticas de la calle Florida. Promete más aún, pero usted garantícele la atención de sus sentidos cuando la recorra. No lo defraudará.

Hacia el final, más por descubrir
Las imágenes de la fabulosa peatonal metropolitana no se agotan en la calle Córdoba. Hacia su final, en la Plaza San Martín, se presentan tres atractivos adicionales, imposibles de eludir.


Primeramente, las ex tiendas Harrods. Para los curiosos que leyeron su historia, se encuentran en Florida 877. El edificio posee un estilo ecléctico y en su momento de inauguración, en 1914, impactó por sus lujos, que se reflejaban en los pisos de cedro y las escaleras de mármol.


Luego, el Marriot Plaza Hotel, ubicado en Florida 1005, fue pensado para alojar a los visitantes que llegarían a la Ciudad por los festejos del Centenario.


Uno de los hitos urbanísticos de la Ciudad se encuentra a pocos metros y es el Edificio Kavanagh. Inaugurado en 1936, fue la construcción más alta de América Latina debido a sus 120 metros de elevación y, desde 1999, declarado monumento histórico nacional.


Los creadores del rascacielos fueron Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luís María de la Torre, inspirados en la necesidad de la señora Corina Kavanagh de levantar el imponente inmueble con estilo de avanzada. Son 30 pisos edificados de mayor a menor y posee un escalonamiento que da lugar a una serie de inusuales terrazas-jardín. El complejo habitacional fue el primero que contó con equipos de aire acondicionado.

Por Leandro Chico / leandrochico@argentina.com

Agregar Comentario
Publicado por: hernands | Noviembre 24, 2008
otro lugar que este nobel periodista nos hace conocer.
saludos a la gente del zaguan
Home  |  Artículos  |  Experiencias  |  Actividades  |  Lugares
Copyrigth © 2008 En El Zaguan. - Todos los derechos reservados - Terminos y Condiciones - Mapa del Site
d2d Solutions