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Las nuevas soledades

Marie France Hirigoyen, estudiosa de las relaciones humanas y autora de un libro que lleva este título, vive en Francia, país donde ya se registra, en ciudades como París, un 50% de personas que viven solas. En la Argentina las cifras todavía no llegaron ahí, pero cerca del 44% en Buenos Aires y una tendencia creciente en otras importantes ciudades da una idea de la importancia del fenómeno. La revista francesa on line Parent-solo entrevistó a esta especialista y desde “enelzaguan” tradujimos sus interesantes apreciaciones.

Usted es psiquiatra, psicoanalista y victimóloga, especializada en el estudio de todas formas de violencia: familiar, perversa y sexual. En su último libro, “Las nuevas soledades”, que se publicó en octubre de 2007, usted muestra que un cierto desencanto frente a la imagen de la pareja perfecta puede llevar a preferir la soledad. ¿A qué se debe esto?

- Hay evidentemente un aislamiento producido por la sociedad moderna que predica el individualismo como valor supremo. Por otro lado, la autonomía  de las mujeres produjo un cambio importante en las  elaciones hombres/mujeres y una precarización de los lazos íntimos y sociales. La pareja tradicional desaparece y las nuevas parejas que se arman son cada vez menos “fusionales” y cada vez más efímeras.

¿Por qué las mujeres llegan al punto de hacer rimar amor con sufrimiento y dependencia, para terminar por rechazar todo aquello que las vuelve dependientes?

A partir del momento en que las mujeres obtuvieron teóricamente una autonomía financiera y sexual, una cierta cantidad de ellas rechazan sacrificar su independencia por el confort de la vida de pareja. En efecto, la mayoría trabaja y para ellas el trabajo es una condición para sentirse realizadas y para tener seguridad. Pero esto, sin embargo, no las aleja de su rol ancestral y continúan a ocuparse de la mayor parte de las tareas domésticas y a estar disponibles para los otros. Cuando están con un hombre, muchas de ellas se ponen en un segundo plano. Al mismo tiempo, la toma de autonomía de las mujeres es vivida por algunos hombres como una pérdida de poder pero también como una pérdida de valor personal y algunos de ellos tienen la tentación de compensar reforzando su control sobre la mujer. Asimismo, la vida en el marco de una pareja tradicional puede parecer a las mujeres que tienen una vida profesional y social estimulante como una traba a su realización. El modelo de la mujer en el hogar, sacrificándose por su marido y sus hijos ya no les conviene. Quieren estar en pareja, pero se vuelven exigentes en cuanto a la calidad de la relación.

Las mujeres tienen más tendencia que los hombres a quedarse solas luego de un divorcio o una separación. ¿Cómo explica usted esto?

Luego de una separación, las mujeres dicen a menudo que necesitan un tiempo para reconstruirse antes de construir una nueva relación, y aprenden a vivir solas. Pero cuanto más una mujer adquiere autonomía más difícil le será volver a formar una pareja. Habrá aprendido a gerenciar su tiempo, su plata, su tiempo libre, sus amistades, y no soportará el más mínimo control. Dado que  su autonomía no es considerada como adquirida a priori, las mujeres están orgullosas de poder desenvolverse solas.

¿Los hijos de padres solos aprecian la soledad de sus padres? ¿Se sirve uno de ellos para evitar estar solo luego de una separación?

En general, los hijos de padres solos no se quejan de la soledad de sus padres. Algunos inclusive le encuentran ventajas a la situación. Sin embargo, algunos de ellos se inquietan por el padre que vive solo, sobre todo si las condiciones materiales de éste son difíciles. En especial, los hijos no soportan la soledad de una madre depresiva y la pesada carga de angustia y de culpabilidad que esta puede acarrear.

 

La pareja está en crisis. Nuevas configuraciones se dibujan. En pareja, ¿la búsqueda de un desarrollo personal estaría ahora antes que la construcción de una relación?


Cada vez más seguido, la inversión en una pareja equivale para sus integrantes a la búsqueda de un desarrollo personal a través del otro. Muchos esperan que la vida en pareja repare su malestar interior, llene su vacío. A través del amor, se trata a menudo de una búsqueda de sí mismo, de una mejora posible de sí mismo. Ahora bien, justamente este individualismo es el que hace fracasar a las parejas.  

La no-cohabitación se desarrolla también. ¿Se trata, en este caso, de no conservar más que lo mejor de la intimidad?


La elección de pareja no-cohabitante se adapta a la exigencia de amor y de sexualidad de la pareja moderna. Uno quiere amor pero sin las obligaciones de la pareja. De la intimidad, no se conserva más que lo mejor y se evita compartir las tareas domésticas y las discusiones sobre el dinero. No hay obligación de verse cuando uno no está con ganas. Se trata de preservar la identidad propia y su independencia, aceptando la vida social de pareja.


Hoy, cuando uno forma pareja, ¿cada uno sabe que es un contrato de duración limitada?

Los divorcios se banalizaron y suceden cada vez más temprano. Uno ama, pero con cláusulas suspensivas, y si el otro no da satisfacción, uno “desinvierte” muy rápido. Es un contrato de duración limitada: uno se compromete, pero por un tiempo limitado. Si el otro resulta, uno renueva el contrato. Cada vez más, la vida de pareja, como la vida profesional, es secuencial.

¿La fidelidad sigue siendo un valor fuerte, actualmente?

A pesar de la liberación sexual, la fidelidad permanece como un valor fuerte y los engaños son vividos en general como traiciones. Este apego ya la fidelidad corresponde a una aspiración a un amor intenso, sin reparto. Sin embargo, la fidelidad no dura más que el tiempo en que uno está apasionado. Se trata menos del respeto de uno por el otro que de un acuerdo amoroso: por lo tanto, uno puede alejarse de éste sin escrúpulos cuando uno ya no ama.

Según usted, el hecho de estar solo puede, al contrario, ser signo de una personalidad rica. ¿Va entonces en sentido contrario de los prejuicios?

El temor a la soledad y al silencio crea una sociedad sin profundidad. La elección de vivir solo es difícil en una época que pregona sobre todo el “vivir juntos”, la acción y la inmediatez. Es por lo tanto esencial conservar un lugar para la meditación y para los sentimientos interiores, atreverse a abstraerse de las solicitudes exteriores y de la todo poderosa comunicación, de atreverse a apagarla televisión y guardar su lector de MP3. Aceptar la soledad es dejar de depender de la mirada del otro y asumir la responsabilidad de aquello que uno es, saber que uno vale por sí mismo, contar con uno mismo y no con los otros.


¿Hay entonces demasiada confusión entre sufrimiento de la separación y soledad, tristeza y soledad, amor y dependencia?

Muchos confunden amor y dependencia y no pueden estar sin el otro. Alienan así su libertad y la del otro. En caso de ruptura amorosa, esas personas confunden el sufrimiento de la separación y la soledad. Ahora bien, es la ausencia del ser amado lo que es doloroso, no la soledad. Ya que para tener una relación rica y floreciente con una pareja, es necesario conservar una distancia suficiente, no pretender estar en la fusión. Es a través de las dificultades de la soledad que se realiza el aprendizaje de la autonomía. 

¿Usted parece decir que Internet  jugaría un papel nefasto en el desarrollo de estas nuevas soledades? Sin embargo, en Parent-solo podemos constatar el desarrollo de relaciones amistosas concretas entre los miembros y mucha solidaridad.

Internet puede ser lo peor y lo mejor. Es una formidable oportunidad para entrar en contacto con personas que la vida no nos habría permitido encontrar, crear lazos con personas que viven muy lejos de nuestro círculo de relaciones habituales. Pero, la mismo tiempo, existe un peligro ligado a la facilidad y la rapidez de los eventuales intercambios amorosos a través de los sitios de encuentros. Son las personas que tiene dificultades para comunicarse en la verdadera vida, con los métodos tradicionales de comunicación, las que se arriesgan a aislarse todavía más en este modo de encuentros. Es fácil volverse adicto a los chats, a los encuentros en Internet y de alejarse así de la vida social, de la familia, de los amigos y de los placeres del tiempo libre. 

Traducción: Alicia Peiró

Foto: Rogan Josh

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Publicado por: inge | Agosto 19, 2008
Me gusto mucho la nota,muy interesante
Publicado por: Paloma | Septiembre 10, 2008
Coincido con lo expresado en el artículo, pero sobre todo con el aspecto referido a las personas, que necesitan de otro, para reparar o compensar sus agujeros internos. Estas relaciones se nutren de la energía del otro, del pensamiento del otro, de la autonomía del otro. Generalmente, más tarde o más temprano fracasan. Me parece muy cercano a la realidad también, el hecho que las mujeres pueden con mayores posibilidades y menos angustias, vivir solas y disfrutarlo como realmente les venga en ganas.
A pesar de todo, la vida en pareja, si es verdaderamente pareja, es una experiencia para disfrutar.
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