El verdadero encuentro empieza cara a cara
 Mucha gente se pregunta cómo son realmente las relaciones que se establecen o se inician a través de Internet. Buena parte de los fantasmas y los temores que rodean este tipo de encuentros viene de interrogarse acerca de la veracidad de lo que cada uno expresa, de hasta dónde la capacidad de “disfrazarse” y seducir por un medio que permite el enmascaramiento es la determinante de los resultados que uno puede obtener. Pues bien, los especialistas que estudiaron el fenómeno nos pueden dar algunas pautas que ayuden a despejar las dudas.
Sabrina Philippe, en una entrevista realizada por Stanislas de Haldat para el sitio francés Parship, explica que Internet de alguna manera funciona como “acelerador” de los encuentros. “Por una parte, la persona que se inscribe en un sitio de la web para buscar una pareja multiplica las ofertas, pero además, las citas pueden darse muy rápidamente. Antes de Internet, los encuentros eran más escasos y más inciertos. En los sitios web, la gente sabe dónde encontrarse y la comunicación es instantánea. Esto no significa que se va a desembocar en una relación amorosa, por supuesto, pero una buena parte de las incertidumbres del azar es abolida. Sin la web, muchos solteros se habrían quedado solos. Sobre todo los seniors, cuya vida social está aminorada”.
Respecto de si un encuentro por internet se parece a uno en la vida real, Philippe aclara: “Se parece siempre y cuando uno no haya pasado demasiado tiempo en la relación virtual o no haya fantaseado demasiado tiempo acerca de aquél o aquella que uno va a conocer, aumentando el riesgo de desilusionarse. El verdadero encuentro empieza cuando uno se encuentra cara a cara. Los mecanismos habituales de la seducción vuelven entonces”. La licenciada Philippe sugiere entonces “encontrarse apenas se tengan ganas, apenas uno se sienta listo”.
En cuanto al riesgo de desarrollar “adicciones”, la especialista explica que los sitios que proponen chats son más “adictivos”, en el sentido de que allí el internauta es muy solicitado y puede contestar “en directo”. “Pero si esta adicción no es reflejo de una patología, cae muy rápidamente”, aclara.
Por último, Philippe explica que los sitios que permiten subir fotos hacen que uno caiga en la tentación de hacer una elección de tipo “casting”. “Y esto es un error”, subraya, “porque mucha gente no sabe tomarse una foto, porque la foto congela los movimientos, que hacen al encanto de un rostro y, sobre todo, porque es fácil hacerla mentir. De pronto, porque las fotos no les gustan, muchos pasan al lado de hermosos encuentros. Y es una pena. Hay que saber ir más allá; un rostro realmente encontrado es a menudo más bello que su representación fotográfica”.
Por: Alicia Peiró
Foto: Clara Natoli (Clarita)
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