Las Grutas: el potencial Mediterráneo argentino
 El Sur siempre trae sorpresas y esta ciudad, aún no reconocida formalmente como tal, es un diamante en bruto de la Argentina. Entre Templarios, aguas cálidas y mareas rebeldes, te invitamos a conocer un paraíso apasionante muy cerca de Buenos Aires Elegir un lugar para vacacionar no es fácil, más aún si el objetivo es dentro del país y los más accesible posible. Por eso, el comentario de un compañero de trabajo o la reconfortante anécdota de un amigo pueden ser el mejor agente de viajes. Las Grutas, en la provincia de Río Negro, es justamente el objeto de esos valiosos guías de turismo espontáneos porque lamentablemente este "barrio", según la municipalidad de San Antonio Oeste, cuenta con muy poca promoción e información turística a la que acceder. Sin embargo, las playas cálidas del Golfo de San Matías hacen que se olvide la asimétrica infraestructura de un lugar que tiene todo para ofrecer la mejor jornada. Por un lado, las Grutas es el balneario con las aguas más cálidas de toda la Argentina, las cuales suelen ser cristalinas y que, comúnmente, pueden brindar una piscina natural durante toda la jornada. Es en estos lugares en donde uno puede desarrollar su gusto aventurero y nadar por horas, bucear sin equipo y hasta atreverse a ir a lo más profundo de un mar llamativo. Siempre custodiadas por guardavidas, las playas desde la bajada 1 hasta la 5 cuentan con personal altamente equipado y entrenado para cualquier tipo de improvisto. Aunque en ese paraíso parece poco probable. Las temperaturas en verano pueden atemorizar a cualquier porteño que se atreva a conocer estas playas, pero sólo se quedará con el mero temor ya que el clima es seco y, aunque en la televisión se vean 35 grados, uno puede disfrutar del día tranquilamente. Por las noches las temperaturas descienden pero no demasiado. Se desprende un mar celestial de estrellas para disfrutar en todo su esplendor. Piletas naturales, mareas organizadas Las Grutas posee la particularidad de tener un cronograma de mareas que parece nunca fallar. Aunque van variando en sus horarios, cualquier turista puede saber cuándo puede bajar y cuándo no a las arenas que rodean la ciudad debido a que las tablas con horas y niveles del mar son accesibles a todos los que quieran disfrutar. Aunque se vean metros de playa, las arenas pueden cubrirse rápidamente de esas aguas cálidas y cristalinas. Pero es sólo por un par de horas, nadie suele perder su día de playa. Y si llegara a pasar, las restingas y piscinas naturales sirven como lugar para pasar el tiempo buscando toda la fauna y flora que alojó la marea. Hay muchas y para todos los gustos, desde una profunda realizada por la gente del lugar que se ubica en la bajada 0 hasta las inmersas en el mar que reproducen un paisaje lunar con agua clara y salada. También en los alrededores, las piedras del lugar y las grutas que dan su nombre al lugar dejan abierta la posibilidad de tener nuevos espejos de agua. Eso sí, recomendación, el agua que cae de las piedras que bordean las playas no es apta para ningún tipo de consumo ya que proviene de napas subterráneas que se mezclan con los desechos de la ciudad. Lo recordará cuando vea a muchos turistas "lavándose" la cara o el cuerpo con estas vertientes. Templarios en la Argentina Y si a este paisaje le faltaba algo para ser atractivo, semejante belleza está teñida por leyendas que relacionan este punto del sur argentino con los templarios, esa logia originaria que habría tenido en su poder, entre otras cosas, el Santo Grial de la última cena de Jesús. Con semejante incentivo, la meseta conocida como Fuerte Argentino atrae a miles de turistas e investigadores que quieren conocer el lugar que habría servido de refugio para los templarios que escaparon de la Iglesia Católica, antes de la llegada de Cristóbal Colón a América. El Fuerte Argentino se encuentra a muy pocos kilómetros del centro de Las Grutas pero los caminos para llegar hacen que el viaje no sea muy tranquilo. Sin ser peligroso, las personas que quieran llegar a esta meseta deben trasladarse con vehículos de tracción preparados para los suelos arenosos y poco uniformes. Claro que, durante el camino, uno se puede topar con "pulperos" que con vehículos muy precarios enfrentan todo tipo de terreno, aunque si uno va de vacaciones es mejor llevar la mayor seguridad. Subir al Fuerte no representa un gran esfuerzo pero hay que poner bastante energía. Sin embargo, este mero desgaste implica una recompensa que debe ser tenida en cuenta a la hora de comenzar el camino aventurero: se puede ver el horizonte reflejado en el océano como en pocos lugares. Esta experiencia al atardecer suele ser cautivante. El uniforme suelo del Fuerte está habitado por vegetación típica del lugar, aunque también se encuentran plantas de azafrán, tomillo y romero. Raramente uno puede hallar estas especies en muestras secas pero todavía vivas, en esa dura plenitud. Un consejo: más allá de la fascinación por las historias sobre Templarios que dejaban su plata en la cima, expuesta a los anonadados ojos de los aborígenes del lugar, y el encuentro con otro tipo de sociedad, no debe olvidar llevar una buena provisión de agua, gorro y filtro solar. También es aconsejable vestir un traje de baño ya que a pocos metros del comienzo del Fuerte Argentino se forma una laguna que refresca a los valientes que se hayan atrevido a subir. Las Grutas todavía son desconocidas para muchos, por eso, aproveche a conocerlas antes de que se conviertan en la costa mediterránea argentina.
Por: Elizabeth Garrido
Foto: Gastón Pierini
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